Runge (sí, el de la esfera) dijo que «todo conduce necesariamente al paisaje» y no puedo estar más de acuerdo. Absolutamente todo lo que vemos es, o contiene, un paisaje, aunque a veces nos neguemos a reconocerlo con la excusa de que «no es naturaleza». Es tan importante que hasta la UNESCO recomienda su protección (cosa que no tardaremos en agradecer, viendo el camino que llevamos).
Wednesday, April 17, 2013
Paisajes antiguos y modernos
Runge (sí, el de la esfera) dijo que «todo conduce necesariamente al paisaje» y no puedo estar más de acuerdo. Absolutamente todo lo que vemos es, o contiene, un paisaje, aunque a veces nos neguemos a reconocerlo con la excusa de que «no es naturaleza». Es tan importante que hasta la UNESCO recomienda su protección (cosa que no tardaremos en agradecer, viendo el camino que llevamos).
Monday, April 8, 2013
A la caza del tesoro
Arnold Böcklin, Attack by Pirates, c. 1880. Barniz de color en lienzo de caoba, 153 x 232 cm. Wallraf-Richartz-Museum, Colonia (Alemania).
Y es que no tenía que ser fácil estar todo el día en alta mar sin rumbo fijo, rodeado de marineros sin escrúpulos y sin entablar contacto con nadie más que con los barcos a los que se buscaba saquear y hundir, preferentemente en ese orden, asesinando de paso a todo aquel que no estuviera de acuerdo con el plan. Por eso me resulta más creíble la imagen del rufián asesino que la moderna versión idealizada, más útil también porque enseñaba a diferenciar a los buenos de los malos, algo sobre lo que hoy en día nos empeñamos en errar, demarcando límites absurdos para no caer en lo políticamente incorrecto y, al mismo tiempo, reescribir la historia. Por desgracia, los malos de hoy en día son terroristas con acento o meras invenciones del pasado o del futuro, cuando no una mezcla de ambas cosas. Pero estábamos diciendo, los piratas. Un triste corolario de su desaparición, ignoremos por un segundo que esta ocupación está de nuevo en alza por las costas caribeñas o de Asia, es la obligación de desistir de imaginar la búsqueda y hallazgo de tesoros. Ya no quedan pergaminos ajados y amarillentos con el dibujo de la tierra de alguna costa en la que se podía encontrar, debajo de la x, el botín de algún bucanero entrado en años, que viendo lo mal que iba ya por aquel entonces la cosa de las pensiones, decidía esconder todos sus tesoros en un baúl. Pero todo esto ha pasado ya de moda, ahora los filibusteros ya no roban por el placer de no trabajar todos los días ni, menos todavía, entierran sus tesoros lejos de la vista de despistados transeúntes.
O eso nos habíamos creído. El primer conde de Iveagh, Edward Cecil Guinness (1847–1927), gracias a una abultada herencia proveniente de la cervecería más importante del mundo, no sabría decir cuál, amasó en su modesta mansión de Londres una enorme colección de retratos, paisajes y obras holandesas y flamencas del siglo XVII. Esta colección, llamada Iveagh Bequest en su honor, fue donada tras su muerte al Estado y se encuentra desde entonces alojada en la Kenwood House de la misma capital. Este tesoro se componía de obras maestras de figuras como Rembrandt, Van Dyck, Gainsborough, Reynolds, Hals, o Turner, y ha sido objeto de admiración desde su donación hasta que las obras de renovación del edificio de la Kenwood House interrumpieron las visitas. Por este motivo, los dueños decidieron no privarnos a todos de su contemplación y dejaron a los cuadros atravesar el océano para cederlos en una exposición temporal al Milwaukee Art Museum: Rembrandt, Van Dyck, Gainsborough: The Treasures of Kenwood House, London y aquí podéis ver un pequeño resumen (en inglés). En la muestra se podían ver 48 obras culminantes de una época, entre las que se encontraban joyas como el Retrato del artista de Rembrandt; Mary, condesa de Howe de Gainsborough; Princesa Henrietta de Lorena asistida por un paje de Van Dyck; Escena de la costa con pescadores halando un barco de Turner, o Miss Murray de Lawrence.
Joseph Mallord William Turner, A Coast Scene with Fishermen Hauling a Boat Ashore ("The Iveagh Sea-Piece"), c. 1803-04. Óleo sobre lienzo, 91,75 x 122,55 cm. Kenwood House, Londres.
Así que ahora ya podemos marcar con una x el punto de la costa inglesa donde se encuentra este tesoro artístico, la Kenwood House, pues la exposición temporal ya cerró sus puertas (mejor, esta otra nos queda más cerca, que una cosa es ser pirata y otra muy distinta estar meses en un barco para apoderarse de la conquista). Así podremos matar dos pájaros de un tiro, revivir nuestras aventuras infantiles mientras imaginamos aprehendernos del tesoro y, al llegar, gozar de la magnífica selección del heredero coleccionista. Para el viaje, como siempre, una pequeña recomendación: el libro de la serie grandes maestros de Victoria Charles sobre Anthony van Dyck y el de Émile Michel sobre Harmensz Van Rijn Rembrandt. Ah, y no olvidéis el líquido para no deshidrataros, no sé, así de repente se me ocurre: ¡Ron, ron, ron, la botella de ron!
PS: Para aquellos que hayáis temido lo peor, no os preocupéis, los cuadros hicieron el viaje en avión, que ya sabéis que últimamente los piratas están otra vez haciendo de las suyas. Y no me vengáis con que los viajes en avión tampoco son ya seguros, que yo no me lo creo, aunque eso lo dejaremos ya para una próxima entrega.
Thursday, March 21, 2013
Landscape Art, Depictions of a Nature That Might Cease to Exist
Meindert Hobbema,
The Avenue at Middleharnis, 1689.
Oil on canvas, 103.5 x 141 cm.
The National Gallery, London.
The extraction and ceaseless use of natural gasses and oil is doing palpable and appalling things to the environment and atmosphere. Nevertheless, as an international society, we choose to ignore the annihilation of our ecosystems and extinction of animals so that we can drive Hummers in already over-crowded cities and wear our sweaters in excessively air-conditioned rooms. We live in deserts but have lush, green lawns. We have large, rarely used but immaculately maintained personal swimming pools. We need BP as much as BP needs us and I think it’s time we become less dependent on one another.
Jules Dupré, Sunset after a Storm, 1851.
Oil on wood, 47 x 56.5 cm.
Musée du Louvre, Paris.
Don’t get me wrong, I think it’s amazing that such a large, well-known corporation is supporting the arts. I live in continual fear that one day I will wake up and society will not be able to provide music/art/drama classes for students and that museums and theatres will close and never open again because the skills will no longer be developed. But does it really have to be BP? Surely this is the most hypocritical exhibition to have ever existed.
J.M.W. Turner, Calais Pier, with French Poissards Preparing for Sea: an English Packet Arriving, 1803.
Oil on canvas, 172 x 240 cm.
The National Gallery, London.
I am argued out. How about you walk or cycle over to the Tate Britain to enjoy breath-taking landscapes in Looking at the View? Rather, sit in your own backyard or a park and read Landscapes by Émile Michel.
-Le Lorrain Andrews
Tuesday, November 27, 2012
„Hopfen und Malz – Gott erhalt‘s!“
Mit seinen hauptsächlich in den Jahren 1887 bis 1891 angekauften Werken englischer, flämischer und niederländischer Künstler des 17. bis 19. Jahrhunderts bestimmte er neben den Bankiers Rothschild, John Pierpont Morgan (1837-1913) und Henry Clay Frick (1849-1919) den Kunstmarkt und -geschmack seiner Zeit. Die für die damalige englische Aristokratie typische Kunstsammlung umfasst zahlreiche Porträts von Rembrandt bis Gainsborough sowie Seestücke von William Turner (1775-1851) und Aelbert Jacobszoon Cuyp (1620-1691). Zur Unterbringung seiner umfangreichen Sammlung von Landschaften und Porträts erwarb Edward Cecil Guinness 1925 Kenwood House in London, welches kurz nach seinem Tod 1927 der Öffentlichkeit als Museum zugänglich gemacht wurde.
Rembrandt van Rijn, Selbstporträt, ca. 1665.
Öl auf Leinwand, 114,3 x 94 cm.
English Heritage, Iveagh Bequest, Kenwood House.
Im Zusammenhang weitreichender Renovierungsmaßnahmen am Kenwood House sind nun 48 Werke einer der bedeutensten englischen Sammlungen, dem Iveagh Bequest, auf Amerika-Reise. Die Ausstellung Rembrandt, van Dyck, Gainsborough: The Treasures of Kenwood House, London ist noch bis zum 13. Januar 2013 im Milwaukee Art Museum zu sehen, bevor sie dann weiter ins Seattle Art Museum und zum Arkansas Art Center zieht.
Entdecken Sie alternativ und zusammen mit Victoria Charles und Emile Michel die Meisterwerke van Dycks und Rembrandts mit den Büchern des Verlages Parkstone International.
Monday, July 2, 2012
Turner, Monet y Twombly: Un trío extraño
Haciendo un recuento de la carrera artística de cada uno, queda bastante claro que sus obras tienen poco, si no nada, que ver unas con otras, lo que te hace preguntarte cómo diantres se le ha podido ocurrir a nadie agruparlos en una exposición. Sin embargo, si nos centramos en los últimos, digamos 20, años de sus vidas, supongo que podría decirse que la obra de Turner fue transformándose en un incipiente impresionismo (ya fuera esa su intención o no), y la de Twombly, especialmente Blooming (de Floración), profundiza en el interés de este movimiento por la naturaleza, que era precisamente el tema más apreciado por Monet.
Pongamos como ejemplo estos dos cuadros. Supongo que, mirándolos con los ojos entornados y bizqueando, alguien podría encontrar el parecido entre el río San Luca de Turner (izquierda) y el San Giorgio de Monet (derecha).
Claude Monet, San Giorgio Maggiore, 1908.
Óleo sobre lienzo, 59,2 x 81,2 cm.
National Museum Wales, Cardiff.
Y quizá, forzando un poco más la vista, se puedan encontrar las similitudes con la colección Estaciones, de Twombly:
Cy Twombly, Cuatro estaciones: Invierno, 1993-1994.
Acrílico, óleo y lapicero sobre lienzo, 322,9 x 230 cm.
The Tate Gallery, Londres.
Personalmente, creo que Twombly debería considerarse afortunado por formar parte de este peculiar grupo junto a estos dos grandes maestros, mientras que Monet y Turner deberían preguntarse cómo ha ocurrido y, quizá, interponer una demanda por calumnias. ¿Qué crees?
Compara y contrasta las obras de estos prolíficos artistas en la exposición de la Tate de Liverpool Turner Monet Twombly: Later Paintings hasta el 28 de octubre de 2012. También puedes admirar los cuadros de Monet y Turner en casa, con estos libros de su vida y obras maravillosamente ilustrados, Turner y Monet.
Friday, June 29, 2012
Turner, Monet und Twombly
Versuchen wir einmal den riesigen Pulk an Werken ein wenig zu vergessen, die ihren jeweiligen Stil „allgemein“ kennzeichnen und werfen wir ausschließlich einen Blick auf ihre letzten etwa 20 Jahre. So wird vor allem bei Turner die Wandlung des Stils in Richtung einer impressionistischen Malweise erkennbar, die dann wiederum mit der Monets‘ vergleichbar wird. Spätestens jedoch, wenn man die Augen zusammenkneift und mit etwas Fantasie die Bilder betrachtet, sollte sich auch bei dem Nicht-Kunsthistoriker ein Gefühl von Ähnlichkeit einstellen.
J.M.W. Turner, The Rio San Luca alongside the Palazzo Grimani, with the Church of San Luca, um 1840.
Gouache, Bleistift und Aquarell auf Papier, 19,1 x 28,1 cm.
The Tate Gallery, London.
Claude Monet, San Giorgio Maggiore, 1908.
Öl auf Leinwand, 59,2 x 81,2 cm.
National Museum Wales, Cardiff.
Aber wie lässt sich Twombly einreihen? Vom Impressionismus scheint er weit entfernt und auch das Augenzusammenkneifen ändert nichts an dieser Feststellung. Als abstrakter Expressionist folgt er Turner und Monet weniger formal als vielmehr in der thematischen Intention, in der Herausforderung traditioneller Darstellungsweisen und dem Versuch die Grenzen der Malerei, und vielleicht auch die eigenen, auszutesten.
Cy Twombly, Quattro Stagioni: Inverno, 1993-1994.
Acryl, Öl und Bleistift auf Leinwand, 322,9 x 230 cm.
The Tate Gallery, London.
Drei großartige Künstler, die in dieser Kombination noch bis zum 28. Oktober 2012 in der Ausstellung: Turner Monet Twombly: Later Paintings in der Tate Liverpool bewundert werden können. Für diejenigen, die sich nicht nur auf die letzten 20 Jahre Turners und Monets beschränken möchten, gibt es diese wunderschönen Bücher zu ihrem Leben und Werk auch für zu Haus.
Pas sur la bouche !
J.M.W. Turner, View on a Cross-Canal near the Arsenal, (Vue sur le Canal), 1840.
Aquarelle et gouache, 19,1 x 28 cm.
The Tate Gallery, Londres.
Le point commun, c’est le ressenti. Ces trois peintres se sont éloignés des codes réalistes attendus par la bourgeoisie de leur époque et ont peint ce qu’ils ressentaient devant le sujet… Que peint Turner dans les Baleines : les animaux ou le ciel et l’écume ? Que peint Monet dans San Giorgio Maggiore, les monuments ou l’impression de lumière bleutée ? Et que dire de Twombly, qui dans sa série Lepanto, interprète par des taches et des coulures une bataille navale du xvie siècle ?
Pourquoi s’intéresser à leur dernière période créative ? Probablement parce qu’à un moment de leur carrière, ils ont tous les trois « abandonné » quelque chose, pour mieux se consacrer à la recherche de ce qui les intéressait vraiment : la lumière pour Turner, la lumière, le brouillard et la pluie pour Monet.
Claude Monet, San Giorgio Maggiore, 1908.
Huile sur toile, 60 x 80 cm.
National Museum of Wales, Cardiff.
Quant à Twombly, à la fin de sa vie, il s’intéressait à l’aléatoire, un peu comme Pollock avant lui : alors que le premier peignait en laissant goutter le pinceau au dessus de la toile posée à plat par terre, Twombly appliquait des surplus de peinture sur la toile verticale, et la laissait s’écouler vers le bas du tableau (Lepanto, Bacchus)...
Voyez le monde tel que le voyaient Turner, Monet et Twombly, avec l’exposition Turner Monet Twombly: Later Paintings, présentée jusqu’au 28 octobre 2012 à la Tate Liverpool. Mais évitez de faire ce qu’avait fait une visiteuse d’une autre exposition consacrée à Twombly : même si cela est tentant, n’embrassez pas les toiles !!
Cy Twombly, Quattro Stagioni: Inverno, (Les Quatre Saisons : l’hiver), 1993-1994.
Acrylique, huile et crayon sur toile, 322,9 x 230 cm.
The Tate Gallery, Londres.
En attendant, entrez dans la douce lumière des aquarelles et des huiles de Turner, et laissez-vous rafraîchir par les brumes de Monet avec les ouvrages Turner et Monet.
Turner, Monet, Twombly: An Unlikely Trio
Through the bulk of each of these artists’ careers, it is quite clear that their works have very little to absolutely nothing in common, causing one to wonder how on earth they’ve been grouped together in the first place. However, if you focus on the last twenty or so odd years of each other their lives, I suppose it is possible to see that Turner’s work slowly morphed into Impressionism, whether he intended it that way or not. While Twombly’s works, especially Blooming, delve into Impressionism with a focus on nature, clearly Monet’s forte.
Take these two paintings for example. I suppose one could, with their eyes crossed and squinting, relate Turner’s Rio San Luca to Monet’s San Giorgio (below).
J.M.W. Turner, The Rio San Luca alongside the Palazzo Grimani, with the Church of San Luca, c. 1840.
Gouache, pencil and watercolour on paper, 19.1 x 28.1 cm.
The Tate Gallery, London.
Claude Monet, San Giorgio Maggiore, 1908.
Oil on canvas, 59.2 x 81.2 cm.
National Museum Wales, Cardiff.
And maybe, one could close their left eye while squinting with the right and see the similarities Twombly has to offer, as in his Seasons collection:
Cy Twombly, Quattro Stagioni: Inverno, 1993-1994.
Acrylic, oil, and pencil on canvas, 322.9 x 230 cm.
The Tate Gallery, London.
If you ask me, Twombly should consider himself quite lucky to be grouped with such influential artists, while Turner and Monet should be questioning how this came to be and perhaps looking to sue on the grounds of libel, slander, and defamation. What do you think? Am I the crazy one?
Compare and contrast the works of these prolific artists at Tate Liverpool’s exhibition: Turner Monet Twombly: Later Paintings, on until 28 October 2012. Also, admire the works of Monet and Turner at home with these beautifully illustrated books on their lives and works Turner and Monet, both available in print and ebook format.
-Le Lorrain Andrews
Thursday, June 14, 2012
Nur in der Landschaft existieren wir, und wir sind die Geschöpfe einer Landschaft (John Constable)
Was verbinden wir heute mit England? Was ist für uns typisch britisch? Der obligatorische schwarze Tee zur nachmittäglichen „Tea time“? Die Queen? Die aufwendigen Hüte und farbenfrohen Kostüme der High Society? Mr. Bean oder der schwarze Humor der Bevölkerung? Der Regen?
Einen ganz anderen Blickwinkel auf ihr Heimatland pflegten die englischen Maler zu Beginn des 19. Jahrhunderts, dem „Goldenen Zeitalter“ der Landschaftsmalerei.
Als Sohn eines Friseurs machte sich Joseph Mallord William Turner wenig aus Adel und Königshaus, nicht die Menschen, sondern die Landschaft faszinierte ihn. Einen Großteil seiner Kindheit verbrachte er auf dem Land, die ersten seiner späteren Meisterwerke schuf er in einem Alter von 12 Jahren. Ohne je eine künstlerische Ausbildung absolviert zu haben, wurde er zu einem der führenden Vertreter der Landschaftsmalerei und ist bis heute einer der bedeutendsten Künstler der englischen Kunstgeschichte.
Turner und John Constable, um gleich die beiden erfolgreichsten Künstler dieser Gattung in England zu nennen, wollten jedoch kein reales Abbild der Wirklichkeit schaffen, es ging ihnen nicht um das Wahrnehmbare, Faktische, sondern gerade um die Sichtbarmachung des Unsichtbaren, des spirituellen und des emotionalen, menschlichen Inneren, für dessen Darstellung sie die Landschaft als Spiegel heranzogen.
John Constable, Stonehenge, 1835. Aquarell auf Papier, 38,7 x 59,7 cm. Victoria and Albert Museum, London.
Obwohl viele der abgebildeten Motive real existieren und zuordenbar sind, spielt der Wiedererkennungseffekt, wenn überhaupt, nur eine untergeordnete Rolle.
Die Künstler wollten sich nicht in der mimetischen Nachahmung der Natur messen, sondern etwas noch nie auf diese Weise Dargestelltes abbilden:„Malen ist ein anderes Wort für Fühlen“, diese Aussage Constables macht seine Zugehörigkeit zu den Romantikern offenkundig.
Als Topograf kann auch Turner nicht betrachtet werden, obwohl er seine Skizzen nach und in der Natur anfertigte, variierte er die Höhe der Berge, die Breite der Täler und vor allem die Farbigkeit des Dargestellten in seinen Aquarell- und Ölgemälden und schuf dadurch Stimmungsbilder.
J.M.W. Turner, Warkworth Castle, Northumberland – Gewitter nähert sich bei Sonnenuntergang, 1799.
Aquarell auf weißem Papier, 52,1 x 74,9 cm. Victoria and Albert Museum, London.
Kontrastierend zu der genauen Naturbeobachtung steht die malerische Linienführung, die zugunsten des Lichts und der Farbe in den Hintergrund rückt. Formen und Farben zerfließen miteineinander und werden zu einer Einheit aus hellen und dunklen Partien, zu einer Mischung aus Sichtbarem und Verborgenem.
Durch den großen Erfolg der englischen Landschaftsmalerei im 19. Jahrhundert gilt diese bis heute als das englischen Genre schlechthin, was auch der Titel „So Peculiarly English: topographical watercolours” der aktuellen Ausstellung im Victoria and Albert Museum in London beweist.
Die Ausstellung präsentiert seit dem 7. Juni 2012 und noch bis zum 1. März 2013 eine Auswahl der bedeutendsten englischen Landschaftsgemälde. Obwohl sie der topografischen Landschaftsdarstellung nicht entsprechen, umfasst sie auch – vermutlich der Vollständigkeit halber oder aufgrund der großen Popularität ihrer Schöpfer – Werke Turners und Constables.
Nähere Informationen zu einem der klassischen englischen Landschaftsmaler – vor (oder nach) dem Besuch der Ausstellung – liefert das E-Book zu William Turner.
-C. Schmidt
Tuesday, June 12, 2012
Las particuliaridades inglesas y las acuarelas paisajísticas
Las acuarelas paisajísticas se pueden considerar la expresión artística de una época. Durante el siglo XIX, antes del auge de la fotografía, el paisajismo tuvo un papel predominante sobre otras formas de arte en la cultura occidental, y la topografía se convirtió en el instrumento ideal para representar detalladamente lugares concretos. La asociación entre esta forma de expresión artística y las singularidades inglesas puede no ser evidente, pero no cabe duda de que hay algo muy «inglés» en el hecho de que la topografía constituyera una oportuna fuente de ingresos para Turner, Constable y Gainsboroug, entre otros. Por un lado, las acuarelas eran fáciles de transportar, por lo que resultaban muy útiles para registrar ora los puntos de interés en el largo viaje que debía emprender todo aristócrata inglés que se preciara, ora los hallazgos de los expedicionarios. Por otro lado, la élite cultural disfrutaba contratando a artistas para que dejaran constancia de su prosperidad en forma de castillos y propiedades. Sin duda, se puede reconocer algo del prestigio del abolengo británico en tales aplicaciones.
John Constable, Stonehenge, 1835.
Acuarela sobre papel, 38,7 x 59,7 cm. Victoria and Albert Museum, Londres.
Hay quien encuentra esta técnica farragosa y piensa que nunca debería haber sido inventada. También hay quien considera que el mayor éxito de Turner fue que, en su afán por sentir la naturaleza, se ató al poste de un barco en mitad de una tormenta. Personalmente considero que estas obras representan a la perfección el espíritu romántico inglés ¿Y tú?, ¿ves en ellas la representación de «lo sublime», la seriedad y el aplomo ingleses?
J. M. W. Turner, Warkworth Castle, Northumberland, 1799.
Acuarela sobre papel blanco, 52,1 x 74,9 cm. Victoria and Albert Museum, Londres.
La exposición «So Peculiarly English: topographical watercolours» estará abierta desde el 7 de junio de 2012 hasta el 1 de marzo de 2013 en el Victoria and Albert Museum para que puedas disfrutar de las particuliaridades del paisaje inglés, tanto si quieres ver más allá del terreno como si no. Además, puedes complementar tu visita con este ebook sobre Turner o consultar otras obras en la Ebook Gallery.
Devinette…
Passons à un autre registre… Si on vous dit bus, cabine téléphonique, baked beans et pudding ? Toujours rien ?
Alors une dernière série d’indices : thé - James Bond- une Reine et des chapeaux - Banksy ?
Bravo ! Vous avez trouvé : bienvenue en Angleterre ! Le pays des Beatles, des Rolling Stones et de Vivienne Westwood! Sous des dehors très stricts, le pays champion de la contre-culture et de la culture underground ! Quel autre pays serait capable de faire d’une jarretière, une décoration !!
Cet esprit si « controversial », ne croyez pas qu’il soit né avec les années soixante, Polly Maggoo et Carnaby Street… La peinture anglaise a établi sa renommée avec ses portraits, et surtout avec ses paysages. Or, les peintres considérés aujourd’hui comme des « grands maîtres » du genre ont brisé les règles artistiques de leur époque, quitte à parfois passer pour des excentriques...
John Constable, Stonehenge, 1835. Aquarelle sur papier, 38,7 x 59,7 cm. Victoria and Albert Museum, Londres.
Même s’ils ont intégré les institutions académiques de leur époque, ces peintres ont su, à des degrés divers, ouvrir des perspectives nouvelles, mêlant innovation des techniques et audace dans la recherche. Constable (xviiie - xixe siècle) quittant son atelier pour peindre en extérieur ou Turner (même époque) qui, selon la légende, se serait attaché à un mât de bateau pour mieux s’imprégner de l’atmosphère d’un naufrage !
Château de Warkworth, Northumberland - orage approchant au crépuscule, 1799. Aquarelle sur papier blanc, 52,1 x 74,9 cm. Victoria and Albert Museum, Londres.
Si vous aimez le Middlesex et le Sussex, visitez l’exposition « So Peculiarly English: topographical watercolours », présentée au Victoria and Albert Museum, à Londres, du 07 juin 2012 au 01 mars 2013.
Si, au contraire, vous trouvez les œuvres ennuyeuses et sans intérêt, ne cédez pas à la tentation d’imiter les supporters anglais : ne vous dénudez pas, même si la tentation est grande, je l’avoue… À moins que vous ne souhaitiez goûter aussi au charme de Scotland Yard !
Dans tous les cas, perdez-vous dans les paysages et laissez-vous bercer par la lumière enchanteresse des aquarelles de Turner. Nos e-books - sur Turner, mais aussi sur d’autres peintres - contiennent des reproductions de très haute qualité.
«Waterloo, Waterloo, morne plaine…» Ok, je n’aime pas trop Le Champ de Waterloo, de Turner. Mais franchement, il n’y a qu’un Anglais pour faire d’une défaite un chef-d’œuvre !!
Tuesday, June 5, 2012
So Peculiarly English: topographical watercolours
English watercolours are not peculiar in any way, shape or form. In fact, they are the opposite, the very essence of banality. The only peculiar thing about them is that the English were the only ones to bother with them, and that they insisted on doing it for so long.
Not only that, but topographical landscapes, so you can see the English countryside in all its... dreariness. Early topographical watercolours, writes Bruce MacEvoy, were “primarily used as an objective record of an actual place in an era before photography”; as land surveillance maps, for military strategy (to help us out with our colonising), for the mega-rich to show off their wealthy estates (built in all probability with money from the slave trade), and for archaeological digs, for when we wanted to have a record of whose lands we had already pillaged. Doesn’t it feel great to be English?
John Constable, Stonehenge, 1835. Watercolour on paper, 38.7 x 59.7 cm. Victoria and Albert Museum, London.
When we weren’t painting watercolours to celebrate our upper classes’ moral ineptitude, we were depicting scenes of England’s lush greenery, her rolling hills, picturesque villages and rocky coastline. Or rather, Turner, Constable and Gainsborough were. People can’t get enough of their tedious seascapes and landscapes, as if they’ve never seen a tree or a rock before in their lives. The only redeeming feature of Turner is that apparently he once had himself "tied to the mast of a ship in order to experience the drama" of the elements during a storm at sea, which a great example of English eccentricity right there.
J.M.W. Turner, Warkworth Castle, Northumberland – thunder storm approaching at sunset, 1799.
Watercolour on white paper, 52.1 x 74.9 cm. Victoria and Albert Museum, London, U.K.
Forget the 427 identical paintings of abbeys and vales, heaths and lakes; I’d rather see something truly peculiar, like a painting of Turner tied to a mast of a sinking ship. Then, and only then, would I come to your watercolour exhibition.
If, unlike me, you have a great love for the topographical landscapists of yore, get down to the V&A for their exhibition ‘So Peculiarly English: topographical watercolours’ (from the 7th June 2012 - 1st March 2013). Read up on a classic English painter before (or after) your visit with this Turner ebook, or find more art you'll love on the Ebook-Gallery.