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Thursday, September 27, 2012

Hace cien años

Aunque a veces nos encontremos con alguna que otra lechuga vestida de frac, los seres humanos somos seres vivos, es decir, nacemos, crecemos, nos reproducimos y morimos, según nos enseñan entre suma y suma. Así, el ciclo vital de una persona, de cada uno de nosotros, se cumple desde el nacimiento hasta la muerte; no obstante, si algo nos caracteriza con respecto a otros seres vivientes es que, además de la memoria genética (y quizá la transferencia de información cultural de la memética), compartimos una memoria histórica colectiva que nos permite recordar a otros humanos que nacieron, crecieron, tal vez se reprodujeron y murieron antes que nosotros. Sobre todo aquellos que fueron simplemente excepcionales. Gracias a este registro de excepcionalidades y para evitar que caigan en la vulgaridad del olvido, tenemos esa maravillosa invención llamada «centenario».

Los centenarios siempre me producen escalofríos, porque cien años está justamente en el límite de lo que puede llegar a medir la vida de un ser humano y, precisamente por eso, resultan más estremecedores que ninguna otra conmemoración. Pensar que hace tan sólo un siglo artistas como Picasso, Schiele, Munch, Kirchner o los «jinetes azules» se paseaban por los nuevos bulevares europeos y hacían su revolución me estremece desde el meñique hasta la raíz del pelo. Sus retratos, sus fotografías, sus escritos, su legado artístico... todo ello nos habla de una época en la que los esfuerzos se concentraban en buscar otras formas de ver y representar la realidad; formas independientes e innovadoras que a su vez han conformado el mundo en el que, un centenar de años más tarde, vivimos.

 


Ernst Ludwig Kirchner, Una artista (Marcella), 1910.
Óleo sobre lienzo, 101 x 76 cm.
Brücke-Museum, Berlín.


 


Pablo Picasso, Le Gourmet, 1901.
Óleo sobre lienzo, 92,8 x 68,3 cm.
National Gallery of Art, Washington D.C.


 

En 1912, Colonia acogió la que con toda probabilidad fue la muestra de arte moderno más importante hasta la fecha: la exposición Sonderbund. Los privilegiados asistentes pudieron contemplar la friolera de 577 lienzos y 57 esculturas de los representantes de las vanguardias artísticas europeas, desde el posimpresionismo al expresionismo alemán, el cubismo o los orígenes del arte abstracto. Las imágenes de las salas repletas de obras que ahora se encuentran desperdigadas por el mundo son realmente abrumadoras. Con el mismo espíritu, el Wallraf-Richartz Museum lleva años trabajando en la retrospectiva «1912 - Mission Moderne» que reconstruye los objetivos y las prioridades de la exposición original con ocasión de su centenario. Hasta el 30 de diciembre de este año, tienes la oportunidad de disfrutar de más de cien de las obras que se expusieron en 1912: apenas una degustación, pero suficientes para saborear la perturbación que aquellos artistas ocasionaron sobre las sensibilidades estéticas del siglo XIX.

Si no puedes aceptar esta invitación al trastorno y a la reflexión por cualquier motivo, lo mínimo que deberías hacer, como ser que nace y crece y que, en tanto se plantea si debería reproducirse o no, puede sacar provecho del patrimonio cultural, es dejarte conmover por las obras de Cézanne, Gauguin, Kirchner, Munch, Picasso, Schiele y van Gogh, aunque sea en formato digital.

 

Centennial Vortexes

You can blame it on my being an emotional woman if you’d like, I take full responsibility for that, but when I discovered the Wallraf-Richardtz-Museum’s intention to reunite some of the pieces from the 1912 Sonderbund Exhibition of Post-Impressionism through German Expressionism, featuring Van Gogh, Cézanne, Gauguin, Munch, Picasso, Macke, Nolde, Schiele, Signac, etc., I got a bit teary-eyed.

Pieces that have been separated (and sometimes out of view) will be reunited in Cologne until year’s end. It’s reminiscent of one’s days in University and coming back so many years later (clearly not 100) to see how much you’ve changed – or in the case of these paintings and sculptures, hopefully not changed – over time. Maybe one of the girls in the paintings featured below is still alive and will turn up!

 


Pablo Picasso, Le Gourmet (The Greedy Child), 1901.
Oil on canvas, 92.8 x 68.3 cm.
Chester Dale Collection, National Gallery of Art, Washington, D.C.


 


Ernst Ludwig Kirchner, Fränzi in front of a Carved Chair, 1910.
Oil on canvas, 71 x 49.5 cm.
Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid.


 


Egon Schiele, Seated Girl Facing Front, 1911.
Watercolour and pencil, 46.5 x 31.8 cm.
Bayerische Staatsgemäldesammlung, Munich.


 

There is a fear in the back of my mind, however, that in reuniting these pieces in the same city 100 years later, in a year that’s predicted to end the world, that a vortex will open up and visitors will end up in some alternate universe. Were that universe one with Schiele and friends hanging out enjoying a few glasses of absinthe, I might be keen to jump through and not look back. Sadly, I’m willing to place bets that the other side of that vortex is one of zombies without ears, boundless womanising, and crippling bouts of manic-depression – maybe not so much unlike society today. Would you jump through the vortex unknowing what you’d find?

Nevertheless, I say take the chance and do yourself a favour; book a ticket to Cologne immediately to see 1912-Mission Moderne, as this opportunity to see over 100 pieces of the wonder that was Sonderbund in one place will not come again in our lifetime. Whether you can or cannot make it, purchase these beautiful representations of the pieces on display and more in ebook form: Cézanne, Gauguin, Kirchner, Picasso, Schiele, and Van Gogh.

-Le Lorrain Andrews