Friday, August 23, 2013

Made in el Extranjero

Todos nos sentimos atraídos por lo desconocido. Es innegable el sentimiento de excitación y curiosidad que se despierta en nosotros cuando descubrimos, o estamos en camino de descubrir, un nuevo libro, un nuevo músico, una nueva ciudad, etc. Nuestros sentidos parecen desatarse y concentrarse deliberadamente en el estómago con la intención de mantenernos alerta, como si fueramos una mascota que espera que le lancen la pelota ―sacar la lengua es opcional―. Cuando digo todos, claro, me refiero a las personas que disfrutamos mínimamente de la aventura y lo desconocido, que buscamos constantemente el hallazgo o la sorpresa como forma de mantener un cierto interés, no por ello descuidando lo que ya se conoce, pues ya se sabe lo que decía Alfonso X: «Quemad viejos leños, leed viejos libros, bebed viejos vinos, tened viejos amigos.»





Alfonso X, ilustración de un manuscrito del siglo XIII.
No obstante, esta atracción por lo desconocido y lo lejano genera en ocasiones un interés por aspectos de los que no somos tan críticos como lo seríamos con otros elementos exactamente iguales que tuvieran lugar a nuestro alrededor. Un ejemplo evidente, y con el que espero que estéis de acuerdo, es la música anglosajona. ¿Alguien duda de que si las letras de las canciones de todos esos grupos salidos de la fábrica del pop/rock/indie anglosajón fueran inteligibles a la mayoría de sus adeptos, no tendrían el mismo éxito que tienen los grupos nacionales del mismo corte? Vale que las melodías están más trabajadas y sus sonidos son más intrépidos que los de nuestros representantes populares, pero ¿acaso una melodía pegadiza, que en cualquier caso va a durar lo que supermán en una cabina de teléfono, generaría tantas adulaciones e interés? Lo mismo sucede con los términos ingleses en el habla corriente para darse importancia y presumir de un conocimiento, por lo general ausente. ¿Qué otra cosa si no son las celebrities, losbest seller, losbiopic, loscrack, loscasting, o el acrónimo que está conquistando las redes sociales para expresar que algo nos hace ―mucha― gracia: lol?. Y lo que resulta más sorprendente, ¿por qué en las películas de terror el protagonista siempre abre la puerta aun sabiendo que el monstruo está detrás? Pues porque nos atrae lo desconocido, nada más.



Personajes del cómic japonés Las vacaciones de Jesús y Buda.
Por eso, si os dijera que existe una exposición en la que se han reunido las figuras de Jesucristo en la cruz más antiguas que se conocen, o las estatuas del Señor más codiciadas por su interés artístico, seguramente se produzca en vuestros cuerpos un ligero alzamiento de hombros como resultado. Ahora bien, si os hablo de una exposición de estatuas de Buda de la época dorada china, de los siglos VI a VIII, lo más probable es que os ―nos― sintamos más atraídos. No hay nada de malo en ello, pues seguramente aprendamos más en la segunda exposición que en la primera, simplemente por el hecho de que en esta última partimos de un conocimiento cercano al cero. Sin embargo, a veces es interesante replantearse el interés que nos despiertan ciertas cosas solo por el hecho de ser desconocidas, sin aplicarles el mismo rasero crítico que a lo familiar y que hace que «flipemos» con lo extranjero.

Por cierto, lo de la exposición de las estatuas de Buda es cierto y podéis disfurtarla en el Museo Nacional de Tokio, lo suficientemente lejos como para comenzar a secretar, hasta el 6 de abril de 2013. Su nombre es Chinese Buddhist Sculpturey podéis leer la información pinchando en el nombre de la exposición. Mientras, echadle un vistazo a nuestro volumen sobre el Arte chino (en inglés), compilado por Stephen W. Bushell.

Monday, August 19, 2013

Le visage de l’Origine

Je l’ai vue pour la première fois dans une salle de bain. Une grande et belle salle de bain avec de la faïence bleue et blanche au sol, une baignoire sur pieds et une fenêtre donnant sur le jardin (ce genre de détails n’est pas anodin lorsque l’on vit dans de minuscules appartements depuis une dizaine d’années). Dans un premier temps, par réflexe, mes yeux se sont détournés.

Gustave Courbet (1819-1877) L’origine du monde, 1866, Huile sur toile, H. 46 ; L. 55 cm, Paris, musée d'Orsay© RMN-Grand Palais (Musée d'Orsay) / Hervé Lewandowski.
J’en avais seulement entendu parler en cours d’histoire de l’art par des professeurs cyniques qui ne nous l’avait pas montrée. Face à cet entrejambe de femme en plan rapproché, j’étais gênée. Scandaleuse et gênante mais néanmoins fascinante il faut bien l’avouer.

Après tout, je passais plusieurs heures par semaine à observer des céramiques bien plus explicites de bacchanales antiques qui feraient rougir nos contemporains les plus libérés et amateurs de « parties fines ».
Amphore à col attique à figures noires, v. 560 av. J.-C. Provenance : Vulci, Staatliche Antikensammlungen, Munich.
Alors pourquoi être mal a l’aise devant cette nudité en particulier ? J’ai donc observé cette toile comme n’importe quelle autre et ait pu constater que sa qualité plastique est spectaculaire. Mais c’était tout.

Je l’ai revue ensuite au Musée d’Orsay « en chair et en os », et elle m’a semblée un petit peu ridicule. Peut-être parce que je l’avais déjà vue mais elle m’avait semblée petite, presque insignifiante et nettement moins étonnante que dans cette salle de bain bourgeoise. J’ai trouvé que le cadre doré et plein de fioritures dénaturait complètement la toile et que, avouons-le, elle n’avait rien à faire dans un musée.

Non pas parce qu’elle n’est pas une œuvre d’art (à vrai dire je n’en sais rien si c’est une œuvre d’art ou pas, ce n’est pas à moi de juger) mais parce qu’il me semble qu’elle nécessite et qu’elle mérite davantage d’intimité que celle offerte par un musée. Elle ne mérite pas de se retrouver parmi d’autres toiles sans aucun rapport et de voir défiler des milliers de touristes riant grassement. Qu’elle soit si mal mise en valeur m’a fait un peu de peine et j’ai pu constater que je n’avais pas été séduite seulement par ces qualités plastiques.

De plus, un visage de femme semblant appartenir à notre Origine est apparue cette année. La nouvelle m’a fait rire, puis un peu moins lorsque la presse à scandale s’est emparée du sujet.


S’en est suivi un grand débat surréaliste pour tenter de savoir si ce sexe féminin observé de près pendant plus d’un siècle appartenait bien au visage.

Passons sur la recomposition qui parait anatomiquement incorrecte, pour relever LA question. À-t-on réellement envie de voir un visage sur ce corps ? L’Origine du monde sans visage conservait une forme de poésie en raison de son statut anonyme. Je ne connais pas bien la différence entre l’érotisme et le pornographique, mais il semble que ce visage fait que cette toile, en perdant son mystère, franchit une limite et ainsi toute sa subtilité.

A-t-on vraiment besoin d’un visage pour ce corps décapité, ou doit on le laisser tel quel ? Certaines choses doivent être laissées incomplètes ou incorrectes. Un peu comme les statues antiques qui nous apparaissent blanches alors qu’elles étaient à l’origine peintes.

Sculpture de Calligula
Original: 39-41av. notre ère, marbre, 31 cm, Carlsberg Glyptotek, Copenhagen.
Droite: Reconstruction (Photo courtesy Stiftung Archäologie, Munich).


Avec ou sans visage, L’Origine du monde de Courbet fait toujours parler et continue de nous interroger sur la relation que nous entretenons avec la nudité féminine. À défaut de jolie salle de bain, vous pouvez tout aussi bien retrouver cette œuvre dans l’ouvrage L’Origine du Monde publié récemment aux Éditions Parkstone International mais aussi directement sur votre tablette.

Made in el Extranjero

Todos nos sentimos atraídos por lo desconocido. Es innegable el sentimiento de excitación y curiosidad que se despierta en nosotros cuando descubrimos, o estamos en camino de descubrir, un nuevo libro, un nuevo músico, una nueva ciudad, etc. Nuestros sentidos parecen desatarse y concentrarse deliberadamente en el estómago con la intención de mantenernos alerta, como si fueramos una mascota que espera que le lancen la pelota ―sacar la lengua es opcional―. Cuando digo todos, claro, me refiero a las personas que disfrutamos mínimamente de la aventura y lo desconocido, que buscamos constantemente el hallazgo o la sorpresa como forma de mantener un cierto interés, no por ello descuidando lo que ya se conoce, pues ya se sabe lo que decía Alfonso X: «Quemad viejos leños, leed viejos libros, bebed viejos vinos, tened viejos amigos.»

Alfonso X, ilustración de un manuscrito del siglo XIII.

No obstante, esta atracción por lo desconocido y lo lejano genera en ocasiones un interés por aspectos de los que no somos tan críticos como lo seríamos con otros elementos exactamente iguales que tuvieran lugar a nuestro alrededor. Un ejemplo evidente, y con el que espero que estéis de acuerdo, es la música anglosajona. ¿Alguien duda de que si las letras de las canciones de todos esos grupos salidos de la fábrica del pop/rock/indie anglosajón fueran inteligibles a la mayoría de sus adeptos, no tendrían el mismo éxito que tienen los grupos nacionales del mismo corte? Vale que las melodías están más trabajadas y sus sonidos son más intrépidos que los de nuestros representantes populares, pero ¿acaso una melodía pegadiza, que en cualquier caso va a durar lo que supermán en una cabina de teléfono, generaría tantas adulaciones e interés? Lo mismo sucede con los términos ingleses en el habla corriente para darse importancia y presumir de un conocimiento, por lo general ausente. ¿Qué otra cosa si no son las celebrities, losbest seller, losbiopic, loscrack, loscasting, o el acrónimo que está conquistando las redes sociales para expresar que algo nos hace ―mucha― gracia: lol?. Y lo que resulta más sorprendente, ¿por qué en las películas de terror el protagonista siempre abre la puerta aun sabiendo que el monstruo está detrás? Pues porque nos atrae lo desconocido, nada más.

Por eso, si os dijera que existe una exposición en la que se han reunido las figuras de Jesucristo en la cruz más antiguas que se conocen, o las estatuas del Señor más codiciadas por su interés artístico, seguramente se produzca en vuestros cuerpos un ligero alzamiento de hombros como resultado. Ahora bien, si os hablo de una exposición de estatuas de Buda de la época dorada china, de los siglos VI a VIII, lo más probable es que os ―nos― sintamos más atraídos. No hay nada de malo en ello, pues seguramente aprendamos más en la segunda exposición que en la primera, simplemente por el hecho de que en esta última partimos de un conocimiento cercano al cero. Sin embargo, a veces es interesante replantearse el interés que nos despiertan ciertas cosas solo por el hecho de ser desconocidas, sin aplicarles el mismo rasero crítico que a lo familiar y que hace que «flipemos» con lo extranjero.


Personajes del cómic japonés Las vacaciones de Jesús y Buda.




Por cierto, lo de la exposición de las estatuas de Buda es cierto y podéis disfurtarla en el Museo Nacional de Tokio, lo suficientemente lejos como para comenzar a secretar, hasta el 6 de abril de 2013. Su nombre es Chinese Buddhist Sculpturey podéis leer la información pinchando en el nombre de la exposición. Mientras, echadle un vistazo a nuestro volumen sobre el Arte chino (en inglés), compilado por Stephen W. Bushell.

Thursday, August 15, 2013

Degas: The Impressionist that Wasn’t

When is an Impressionist not an Impressionist? Answer: when that Impressionist is Edgar Degas.


The Little Fourteen Year-Old Dancer.
Sculpture.
Courtesy of the Ny Carlsberg Glyptek, Copenhagen.

Degas is considered to be one of the key participants in the Impressionist movement; however, he took objection to this and tried to distance himself as much as possible from being characterised in this manner. Whilst his contemporaries delighted in spontaneity, bright colours, and the effect of light, Degas maintained that his art was completely devoid of spontaneity.

The study of the old masters and an interest in realism and composition, this is what shaped the artist’s work and style. This evolution in personal style and approach to art is reflected in the change in genre from his early to latter works. Initially seeking out a technique to rival that of his revered El Greco (Scene of War in the Middle Ages) his stylistic leanings then noticeably altered to include an interest in portraying events, people, and places in a realist manner.

Character studies were a particular favourite of Degas, L’Absinthe, The Ballet Instructor, and At the Stock Exchange are all notable examples of this. Whilst expressing scorn for those of his contemporaries who chose to work outdoors, Degas chose to concentrate his efforts in the perfection of many mediums. Not only content to master oil work, the artist applied himself to the use of pastel, etching, photography, drawing, and sculpture. The Little Fourteen Year-Old Dancer was the sole sculpture which he exhibited during his lifetime, and could perhaps be said to be a culmination of his studies, drawings, paintings, and examination of individual character.

Degas always insisted that to be an artist one must live alone. True or not, this belief translated in his attitude regarding his inclusion by critics in the Impressionist group, and he tried as much as possible to distance his work from theirs. However, it is undeniable that Degas was a true master of his craft, within the Impressionist movement or without.


To learn more about the man and the artist, be sure to visit the Ny Carlsberg Glyptek, Copenhagen for the current exhibition Degas' Method. On display until the 1 September, this is one exhibition not to be missed. The perfect addition for all your Degas-inspired research is Nathalia Brodskaya’s Degas. Be sure to pick up a copy!

- Fiona Torsch

Monday, August 12, 2013

La Noche Me Confunde

Este era el enunciado con el que se justificaba de sus variopintos escándalos uno de los tantos famosillos que pobló por un tiempo todos estos programas que insisten en dar cuenta de la vida de personas mediocres durante las tardes―por desgracia, el espacio que se les dedica no para de replicarse y resfriar la programación, a modo de gripe―, ¡pues imagináos si fueran una más de mil!

Eso es lo que los archiconocidos relatos que nos llegaron desde oriente nos han propuesto desde que Antoine Galland, anticuario del rey y más tarde profesor de lengua árabe en el College de France, completara la primera traducción ―y modificación― del texto indo-persa entre 1704 y 1717. En ellos destaca principalmente la persona de Scheherezade, sin la cual los relatos no podrían existir, como origen de una plétora de clichés, verdaderos y falsos, sobre Oriente. Curiosamente, mientras los relatos tienen su origen en oriente, la mitificación y multiplicación iconográfica son un producto de occidente, lugar donde la imaginación de artistas de todos los campos ha encontrado la excitación necesaria para continuar la propagación de una narración sin fin, o con todos los finales posibles. Como muestra aquí os dejamos un ballet que el compositor Rimsky-Korsakov y el coreógrafo Fokine estrenaron en 1910:




Todo lo que rodea a a esta obra sin igual era el objeto de una exposición celebrada en el Institute du Monde Arabe de París hasta abril pasado. En ella unos 300 objetos retrazaban la historia del cuento desde sus orígenes hasta la actualidad, en la cual internet y la publicidad han retomado el relevo para mantener vivo su espíritu. Como anunciaban en la descripción de la exposición: «guiados por la voz de los cuentos, al ritmo de unas noches sucediendo a otras, el visitante accederá a todos los sueños, las ilusiones, las fantasías y las quimeras que la historia de un libro sin igual ha generado desde hace un milenio. Se le entregarán las llaves, llaves que le permitirán adentrarse en un universo que todos creen conocer, pero cuyo fin ninguno ha podido jamás vislumbrar.»


Clica en la imagen para leer la descripción completa de la exposición Les mille et une nuits y déjate seducir por el compendio de evocaciones que esta fábula ha sugerido a todos los que han decidido acercarse a ella desde tiempos remotos. Y para completar la información porqué no echarle un vistazo a nuestro volumen sobre el arte de Asia Central, editado por Vladimir Loukonin y Anatoli Ivanov (en inglés), donde encontrarás la maravillosa belleza que esta región nos ha dado con sus templos, minaretes y mezquitas.

Wednesday, August 7, 2013

The Hidden Beauty of Cubism

It was Ralph Waldo Emerson who said: “Love of beauty is taste. The creation of beauty is art.”

GEORGES BRAQUE
Still Life with Fruit Dish, Bottle and Mandolin, 1930.
Kunstsammlung Nordrhein-Westfalen, Düsseldorf.
© 2013 Artists Rights Society (ARS), New York / ADAGP, Paris.
Courtesy of The Phillips Collection, Washington, D.C.
 However, there are many forms and styles of accepted ‘art’ which do not conform to conventional definitions of beauty. Take Cubism as an example. Many art enthusiasts, whilst acknowledging that the likes of Pablo Picasso and George Braque are masters of their craft, are confounded by Cubism. Abstract art may have this effect in the general sense, but there is something about Cubism which perplexes and befuddles the viewer.

Lovers of art for the sake of loving beauty were suddenly forced to confront a form of art which possessed a mathematical, geometrical, and almost dispassionately considered beauty. Arguments may be made that dispassion is not beautiful, or pleasing to the eye, and many critics and artists alike rejected this movement when it was first brought to public attention in the early 20th century.

Analysis as a form of art may be too academic for the most vocal critics of Cubism, but the process of identifying the key characteristics of a subject, breaking them down, and fitting them back together in an abstract sense is not without purpose. In a Cubist painting, the viewer is given a series of perspectives combined in one image, and the significance of the subject grows in consequence. This can be considered beauty in and of itself.

If the purpose of art is to inspire, and the cause of art is expression, then surely Cubism strongly deserves its place amongst the elite of the art movements. Nobody can deny that this genre provokes strong reactions from its audience – it intrigues, puzzles, raises questions, and is ripe for analysis. There is certainly no question that Picasso and Braque inspired a host of artists who followed in their wake, not only in art, but in music, dance, and literature.

PAUL STRAND
Georges Braque, Varengeville-sur-Mer, France, 1957.
Philadelphia Museum of Art.
Courtesy of The Phillips Collection, Washington, D.C.

If you follow the Cubist path, you may find yourself at The Phillips Collection, Washington, D.C. There, the exhibition George Braque and the Cubist Still Life, 1928-1945 will be running until the 1 September. Be sure not to miss it! And why not advance your Cubist knowledge still further with Guillaume Apollinaire and Dorothea Elimert’s Cubism?

- Fiona Torsch